En su obra Pulsiones y destinos de pulsión ( Freud, 1998/1905a ) emprendió esta caracterización, y señaló: las pulsiones se definen a partir de cuatro aspectos: 1) la fuente , que es somática (biológica); () 2) el esfuerzo constante , que es la medida de trabajo que exige al sujeto, en tanto su producción constante lleva a que sea necesaria su tramitación; 3) el objeto , que es lo más variable, pues la sexualidad puede satisfacerse en una multiplicidad de objetos; 4) la meta , que sería la descarga o satisfacción, lo que no significa que se logre siempre (p. 117-118).